Los equipos SODECA HATCH/HP están concebidos para realizar una extracción mecánica de humos a través de la cubierta. A diferencia de un exutorio natural, que depende de la flotabilidad del humo y de las condiciones exteriores, una solución dinámica emplea un ventilador motorizado para generar el caudal y la presión necesarios durante una emergencia.
Su función no consiste simplemente en renovar el aire. Integrados correctamente en un sistema de control de humos, estos equipos ayudan a limitar la acumulación de gases calientes, mejorar las condiciones de evacuación y facilitar la intervención de los servicios de emergencia. Para conseguirlo, deben seleccionarse atendiendo al escenario de incendio previsto, la red de conductos, la aportación de aire y los requisitos normativos aplicables al edificio.
¿Es un exutorio o un extractor mecánico de humos?
En el lenguaje habitual se utiliza la palabra exutorio para distintas soluciones instaladas en cubierta, pero conviene diferenciar dos sistemas:
- Evacuación natural: el humo sale por aberturas en cubierta gracias a su flotabilidad y a la diferencia de presión.
- Evacuación dinámica o mecánica: uno o varios ventiladores impulsan la extracción con un caudal calculado.
Por tanto, al hablar de SODECA HATCH/HP como exutorio dinámico nos referimos, con mayor precisión técnica, a una unidad motorizada de extracción de humos instalada en cubierta. Esta distinción es importante porque los criterios de cálculo, alimentación eléctrica, control, mantenimiento y certificación no son los mismos que en un sistema natural.
Cómo funciona un SODECA HATCH/HP
La configuración exacta debe comprobarse en la documentación de la versión seleccionada, pero el funcionamiento general puede entenderse en cinco etapas.
- Detección de la emergencia. La instalación de detección o el sistema manual de alarma identifica una condición de incendio.
- Envío de la orden. El cuadro de control transmite la señal de activación al equipo y a los elementos asociados.
- Apertura de la salida. La compuerta o elemento de cierre motorizado adopta la posición prevista para dejar libre el paso del aire y del humo.
- Arranque del ventilador. El motor acciona el conjunto extractor, que crea una depresión y conduce los gases hacia el exterior.
- Reposición de aire. Las entradas de aire situadas a una cota inferior compensan el volumen extraído y permiten mantener el flujo diseñado.
La coordinación entre estas etapas es esencial. Un ventilador puede estar correctamente dimensionado y, aun así, rendir por debajo de lo esperado si la compuerta no abre por completo, las entradas de aire son insuficientes o la pérdida de carga real supera la contemplada en el proyecto.
Elementos que intervienen en la evacuación mecánica
El extractor de cubierta es solo una parte del sistema. Una instalación funcional suele contemplar los siguientes elementos, según el diseño del edificio:
- Ventilador preparado para trabajar en las condiciones previstas de temperatura y tiempo.
- Compuerta o cierre motorizado compatible con la secuencia de emergencia.
- Conductos, soportes y accesorios adecuados para la extracción de humos, cuando sean necesarios.
- Cuadro de mando, protecciones y cableado correspondiente.
- Alimentación eléctrica de seguridad cuando resulte exigible.
- Detectores, pulsadores y señales de confirmación o fallo.
- Aberturas de admisión de aire de reposición.
- Sectorización y barreras de humo previstas en el proyecto.
El caudal nominal del ventilador no basta para validar una instalación. Debe comprobarse el caudal útil en el punto de funcionamiento, una vez consideradas todas las pérdidas de carga.
Qué significa la capacidad de presión del equipo
En una extracción directa y sin conductos, la resistencia al paso del aire puede ser relativamente reducida. Sin embargo, una red con conductos largos, cambios de dirección, rejillas, compuertas o elementos de regulación exige más presión.
Un caso habitual es el de una nave en la que el humo debe captarse en una zona interior y conducirse hasta la cubierta. Elegir el equipo únicamente por el caudal teórico puede provocar que, al incorporar codos y tramos de conducto, el caudal real disminuya. Por eso hay que cruzar la curva del ventilador con la curva de resistencia de la instalación.
También debe comprobarse si el equipo trabajará exclusivamente en emergencia o si se pretende utilizar para ventilación ambiental cotidiana. Esta doble función no puede darse por supuesta: debe estar contemplada por el fabricante, el sistema de control y el proyecto.
Lista de comprobación antes de seleccionar un HATCH/HP
Antes de definir modelo, potencia o número de unidades, conviene revisar estos criterios:
- Objetivo del sistema: control de humos de un sector, extracción localizada, apoyo a la evacuación o combinación con ventilación ordinaria.
- Caudal de cálculo: determinado por el proyecto y no solo por el volumen total de la nave.
- Presión disponible: suficiente para superar conductos, compuertas, rejillas y demás resistencias.
- Clasificación frente a temperatura: adecuada al escenario de incendio y respaldada por la documentación correspondiente.
- Implantación en cubierta: posición, separación entre unidades, estructura de apoyo, estanqueidad y accesibilidad.
- Aire de reposición: superficie, ubicación y secuencia de apertura de las entradas inferiores.
- Compatibilidad eléctrica: tensión, potencia, protecciones, maniobra y fuente de alimentación prevista.
- Integración con incendios: señales de arranque, confirmación de estado, alarma de fallo y prioridad del modo de emergencia.
- Mantenimiento: acceso seguro para inspeccionar compuertas, actuadores, conexiones y conjunto motoventilador.
- Documentación: prestaciones, marcado, clasificación, manuales y correspondencia exacta entre el equipo proyectado y el suministrado.
La importancia del aire de reposición
Todo volumen de humo extraído debe ser reemplazado por aire. Si el edificio permanece prácticamente cerrado, aumenta la depresión y el ventilador se desplaza a otro punto de funcionamiento. Además de reducir el caudal, esto puede dificultar la apertura de puertas o generar corrientes no previstas.
Por ejemplo, imaginemos una nave con extractores en cubierta y portones destinados a actuar como admisión. Si durante el incendio esos portones no reciben la orden de apertura, están bloqueados o su superficie útil es insuficiente, el sistema queda desequilibrado. La solución pasa por calcular las entradas, situarlas a una altura coherente con la estrategia de control de humos y verificar su apertura dentro de la secuencia automática.
Errores frecuentes que comprometen el funcionamiento
- Tratar el equipo como un ventilador convencional. La evacuación de humos requiere prestaciones y documentación específicas.
- Seleccionar solo por diámetro o potencia. Dos ventiladores de tamaño parecido pueden ofrecer curvas y clasificaciones diferentes.
- Ignorar las pérdidas de carga. El dato relevante es el caudal disponible en las condiciones reales de la instalación.
- No coordinar apertura y arranque. El ventilador no debería trabajar contra un cierre que todavía no ha alcanzado su posición de seguridad.
- Olvidar la admisión de aire. La extracción sin reposición suficiente pierde eficacia.
- Modificar el proyecto durante el montaje. Cambiar recorridos, secciones o accesorios puede alterar el punto de funcionamiento.
- No realizar pruebas integrales. Probar el motor por separado no confirma que detección, automatismos, compuertas y alimentación actúen conjuntamente.
Instalación, puesta en marcha y mantenimiento
El montaje debe respetar la orientación, los apoyos estructurales, las distancias de seguridad y las instrucciones del fabricante. También es necesario evitar que la descarga pueda reintroducir humo por lucernarios, tomas de aire u otras aberturas próximas.
Durante la puesta en marcha conviene probar la secuencia completa: señal de incendio, apertura, confirmación de posición, arranque, sentido de giro, consumo eléctrico, alarmas y funcionamiento de las entradas de reposición. Cuando el proyecto lo requiera, deberán realizarse las mediciones o comprobaciones de caudal correspondientes.
El mantenimiento periódico debe prestar especial atención a la suciedad, corrosión, obstrucciones, estado de los actuadores, cableado, fijaciones y giro del ventilador. Un cierre que apenas se mueve durante años puede agarrotarse, por lo que las pruebas funcionales son tan relevantes como la inspección visual.
Normativa y documentación que deben verificarse
La solución debe ajustarse a la reglamentación de protección contra incendios aplicable al uso, características y emplazamiento del edificio, así como a las normas técnicas relacionadas con los sistemas de control de humo y calor. Entre otros aspectos, puede ser necesario revisar la clasificación del ventilador, los sistemas de control, la alimentación, los conductos y la interacción con la sectorización.
Como estas exigencias pueden variar y actualizarse, la decisión debe basarse en el proyecto de un técnico competente y en la documentación vigente del modelo exacto. No conviene extrapolar las prestaciones de otra versión de la misma gama.
Una solución que debe seleccionarse como sistema
Los SODECA HATCH/HP permiten plantear una evacuación dinámica en cubierta cuando el diseño requiere caudal y presión generados mecánicamente. Su eficacia depende tanto del equipo como de la red, los automatismos, la alimentación y las entradas de aire.
En Suministros Industriales MD abordamos la selección de equipamiento industrial atendiendo a la aplicación real y a la compatibilidad entre componentes. En una instalación de evacuación de humos, el criterio correcto es partir del proyecto, revisar el punto de funcionamiento y confirmar cada prestación en la ficha técnica de la referencia concreta antes del suministro.
